
Ese interés se fue gestando durante años, no solo por mi experiencia personal sino también por sumar a ese aspecto sensible, que es la propia experiencia, más conocimientos que hicieran posible mejorar día a día ese compromiso.
Empecé a buscar cursos formativos y todo lo que encontraba era grandes másteres de varios años de estudios planteados con la finalidad de ejercer en diversos campos profesionales, de asesores familiares, psicología familiar, siempre con el fin del ejercicio práctico de una
Empecé a estudiar, con la metodología que adquieres en los estudios universitarios: ir a la fuente para resolver la incógnita. Y siendo mi matrimonio cristiano, cogí el Catecismo de la Iglesia Católica , su compendio, la Biblia, el Evangelio de cada día, libros de gente buena y apostólica que se centran en el estudio de ese sacramento, o fragmentos de otros libros de profesionales, textos de san Juan Pablo II, y Benedicto XVI. (Y ahora del Papa Francisco). En fin, me puse a estudiar algo nuevo e incluso a dar clases y charlas a señoras casadas interesadas en estos temas.
En todo este tiempo se me gravó en mi mente y en mi corazón, para siempre, una pregunta - cómo tantas que nos impelían - de san Juan Pablo II : Familia, ¿qué dices de ti misma?
Así que después de buscar y buscar, todo ha sido para bien, pues a continuación me impelí y me pregunté: Matrimonio, ¿qué dices de ti mismo? Y de ahí le puse al blog, increpándole:
Dime, Matrimonio!
Y así empezamos el 15 de marzo de 2011.
Y así empezamos el 15 de marzo de 2011.