A manos llenas corren múltiples informaciones de cómo seguir soportando este calor que parece un anillo de fuego que rodea el planeta por todo su ecuador. No obstante lo superaremos. No soy catastrofista. Además cada año pasa lo mismo. Sin embargo, las cifras de personas ahogadas en el mar o las piscinas aumentan, personas que han perdido sus vidas por los incendios o sus bienes personales, también, y las que se mueren por golpe de calor, lo mismo.
Por ello hemos de recuperar la sensibilidad de ser más humanos, no acostumbrarnos a las cifras y darnos cuenta de que hemos de ocuparnos más de las personas que tenemos más cerca. Esta actitud no tiene vacaciones, pues en tiempos de descanso no solo se suspenden vuelos o trenes, sino que también a las personas nos ocurren cosas.
Mi marido y yo hemos disfrutado
de unos días de playa pero sinceramente, bajo la sombrilla, en la Costa Brava. Y hemos visto un golpe
de calor en un hombre fortachón que no estaba en el umbral de riesgo. También gente
inconsciente o imbécil, dicho claramente, que con bandera amarilla se tiraba al
mar como si el oleaje o la resaca marina no fuera con ella. En fin, hay que disfrutar pero con cuidado y
cuidando a los demás. He de agradecer que tanto a mi marido y a mí, aunque el
mar estaba plano, algún día nos tuvieron que ayudar pues se nos hundían los
pies al salir del agua. La próxima vez iremos con palos de caminar.
Ocurrió además que unos cuántos
niños hicieron con mucho ahínco una bañera en la orilla, con sus palas, cubos y
buenos brazos. Se colocaron dentro y se bañaban ¡tan a gusto! pues las olas
entraban en su bañera particular. Como en el mar me he divertido mucho,
contemplaba a esos niños con cierta nostalgia. Sin embargo me pareció que
estaban creando un problema en la orilla para los bañistas que entran y salen
del agua y para los que pasean las olas. Me paré a hablar con ellos y un
familiar. Con simpatía les dije que cuando marchasen de la playa que lo
tapasen. ¡¡Oh oui oui madame!!
Obviamente no me hicieron caso o
quizá se olvidaron de mi cariñosa advertencia. Total y resumiendo, al cabo de
unos días tuvo que ir a la playa una excavadora para poner aquella orilla en condiciones
pues el escalón que luego hicieron las olas aprovechado el socavón de los niños
¡ni os cuento!
Continua el espectáculo de las mujeres
que van desnudas con las tetas al aire y sus correspondientes nalgas, desafiando
al cáncer de piel tan comentado, sufrido y peligroso. No entiendo que haya
mujeres que sigan con esa tontería de sentirse libres y naturales exponiendo su
cuerpo porque yo lo valgo. En contrapartida muchos niños pequeños iban con
prendas de una pieza especial para el sol, y otras personas con tankinis o
bermudas. No solo se trata de modestia en el vestir o de pudor, que ambas cosas
están muy bien, sino de proteger nuestro cuerpo de una manera sana y saludable.
¡Felices vacaciones!
foto El País, playa de Barcelona

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