Los colaboradores de Hitler y miembros de su partido, que gustaban con ansia y delirio de sus actos de crueldad, quisieron complacer al dictador en su cincuenta aniversario, con un salón de té en lo alto de unas de las grandes montañas de los Alpes. Es sabido que Hitler no bebía, ni fumaba, era vegetariano, y tremendamente escrupuloso en sus relaciones sexuales, así qué cosa mejor que regalarle una casita para tomar el té. Hacia el sureste de Munich (München), muy cerca de la frontera con Austria, a unos 80 Km . de la bella ciudad de Salzburg, por un desvío de la autopista A 8 se llega a Bertchesgaden. Emprendimos la subida desde la referida población en un autocar de línea, hasta una zona de servicios para turistas con los mejores souvenirs alemanes y un aparcamiento. En las fechas de la construcción de la casita era un lugar donde los miembros del partido se corrían sus juergas, vicios y demás tropelías, y dónde muy probablemente planificaban sus crímenes y horrores.
Desde allí se sigue el ascenso en autocar, con la máxima puntualidad, orden y asiento asegurado, por una carretera estrecha, muy empinada y con un desnivel del 27%. Las vistas y panorámicas son magníficas, las nieves perpetuas, las cumbres por debajo de tus pies, la belleza natural sin fin complace a todos, a pequeños y mayores, al más exigente y solitario viajero y también a familias enteras. Se llega al último tramo; los pasajeros hemos se seguir la subida andando. Pasamos por un túnel, frío, de 124 mts. de largo; se llega a un vestíbulo circular y de repente se abren las puertas de un ascensor dorado, totalmente brillante. Te sobrecoges. Asciende rápidamente 124 mts exactamente (igual que el túnel), en él cabemos entre 15 y 20 personas. Se dice que en el regalo original lo dorado era un recubrimiento de oro. Por fin, se toca la cima de la montaña, del ascensor se accede directamente al salón de té, al Nido del Águila, hoy convertido en un agradable restaurante.

Gracias a Dios, se colocó en lo alto de la cima una gran Cruz de palo, con la única flor que nace en los puntos más altos de aquellas montañas, en son de paz y sacrificio, pues habiendo sido el infierno ha sobreabundado mucho bien para los alemanes y para gente de todo el mundo.