
La ansiedad en regalar los
obsequios, cuanto antes, provoca que el Niño Jesús trabaje por adelantado. Los
que somos mayores siempre esperábamos a los Reyes Magos de Oriente y no pasaba
nada por esperar. En muchas empresas se hacía una fiesta de recepción de los
Reyes la misma mañana del día 6 de enero para los empleados. Y era un día de un
ir y venir de un lado a otro recogiendo regalos, que sin estar en la carta de
la ilusión, resultaban una maravillosa sorpresa. Ahora la mezcla de ilusiones
movidas por intereses materiales con las ilusiones generadas por seguir paso a
paso la vida de Jesús, crea necesidades y sentimientos contrapuestos.
A pesar de todo, no me puedo imaginar un despertar del día 6 de enero sin
encontrar en mi zapato, bien lustrado, un pequeño presente de mi Rey preferido.
Os deseo que los Reyes Magos os colmen de amor.