No tiene ninguna gracia, y, si me apuras, ralla la ofensa
que en algunos objetos de regalo o suvenires te encuentres mensajes que se mofan
del matrimonio, del marido y de la esposa. No sé qué pretende el comerciante
con estas alusiones pero lo que está claro es que su vida matrimonial le ha
resultado un fracaso y que por ello pretende arruinar la de los demás. O quizá
sean otros los motivos. No entré en la tienda para comentar el asunto, pero creo
que debía haberlo hecho. Debía haber entrado con buenos modos y hablar con el vendedor de esos mensajes.

No es la primera vez que fotografío este tipo de baldosas,
porque mientras vas de paseo en vacaciones tienes más calma para entretenerte y
pensar. Sin embargo me apena muchísimo ver, año tras año, como el contenido de
las baldosas se va renovando y con el paso del tiempo las frases son más agrias.
Toda la cadena de
personas que ha participado en la elaboración y venta de este producto, y
salvando la intención, no ha entendido que el matrimonio y la familia son el
núcleo de la sociedad, el cual hay que protegerlo y cuidarlo amorosamente, sin
embargo a base de la emisión de esos mensajes se dan ideas para destruirlo un
poquito más.