En la globalización, el exotismo del
Oriente se ha desvanecido. Los manjares de los países más orientales los encontramos
a la vuelta de la esquina de nuestra casa, y han dejado de ser manjares para
pasar a ser, en algunos casos, repugnantes, porque en nuestra retina se nos ha quedado
el guiso de murciélago al curry que contiene el Covid 19 y el cerdo con SARS en
caldo. Así que volvemos a la dieta mediterránea, que es de confianza y más
sana en todos los sentidos, pero también si cumplimos las normas sanitarias adecuadas
para cocinar.
No obstante, hay quien se resiste y
nos explica Cuentos Chinos de nunca acabar, llenos de vuelos de ninfas
y dragones voladores, y de benefactores que combaten para destruir el mal, el Yin y el Yan para conseguir el equilibrio.

En este blog creo haber hecho
referencia al ballet maravilloso SHEN YU, en cuyos espectáculos se representan cuentos
chinos de la época imperial china o creados dentro de imaginaciones asombrosas.
Pero lo que ha sido sorprendente, es una de las películas recientes de JACKIE
CHAN. Este actor y director chino, de Hong Kong, que nos tiene habituados a
películas de buenos y malos, de ladrones y policías, y de grandes acrobacias de
artes marciales, en este film se ha traslado a un mundo de fantasías, de
colores, de bellezas de cuento, de montañas colgantes, de almas que vagan
porque son demonios que no quieren serlo, de amor, mucho amor, y de ¡nunca
acabar!, pues cuando tu le ves el fin, el cuento prosigue. Me refiero a EL
CABALLERO DE LAS SOMBRAS (2019)
¡No os la perdáis ¡Es para toda la
familia, hasta los más pequeños se quedarán absortos!