Está claro que en la Europa actual que nos toca vivir se ha producido una flojera sorprendente. Los nuevos cambios de presidentes que dirigen ciertas potencias mundiales han cambiado los equilibrios que hasta la fecha los europeos del WOKE pensaban que eran intocables, su Agenda 2030 estaba blindada. Así que, si en cuatro años no han sabido resolver una guerra extremadamente cruenta en medio de Europa, ahora nos hemos de rearmar, aumentar el gasto en defensa y tener en casa un kit de supervivencia o emergencia para 72 horas como si en ese breve espacio de tiempo todo pudiera resolverse.
Lo que se les da bien a
todos esos políticos es dar miedo a la población en general, a las familias, a
los negocios, a los emprendedores, a los trabajadores, a todos nosotros, pues
ahora sí que tenemos un enemigo que está dispuesto a atacarnos, dicen.
Estamos realmente indignados.
Hay países que hace años que los refugios y los kits de emergencia forman parte
de la vida diaria de sus habitantes y están preparados para estas contingencias.
Y otros no, como nosotros.
Normalmente en los hogares,
en los hoteles, residencias, restauración en general, se tiene comida para tres
días, velas, pilas, agua, una mochila y algo de dinero. Pero ahora se nos pide
que lo tengamos preparado por si tenemos que…. ¿Salir corriendo por qué viene
el enemigo? ¿Por qué se va la luz debido a la explosión de una central eléctrica?
¿Por qué se desborda un río o viene un sunami? ¿Por qué del cielo caen bolas de
fuego? ¿Por qué nos cortan el gas que viene de Argelia? No saben decirnos qué va
a ocurrir.
Pero en España recientemente
se ha vivido la emergencia de la Dana que sucumbió las tierras valencianas,
entre otras, y sí sabemos que la catástrofe duró más de tres días con
consecuencias para miles de personas.
No obstante, hay que hacer
caso del aviso, pero no desesperarse a vaciar los supermercados: Revisar
primero lo que tenemos en casa de agua, pilas, velas, cerillas, comida envasada
y tranquilidad absoluta.
No asustarse, ni trasmitir
miedo o pánico a nuestras familias. Muchas personas si ocurre una catástrofe no
podrán salir huyendo de sus casas, residencias y hospitales Y… ¿A dónde? Así
que, sigamos cuidando de la familia, los vecinos, las amistades, nuestros
trabajos, y, como digo muchas veces, no nos olvidemos de rezar para ponernos en
manos de Dios, pues es Él quien realmente nos dará la paz.